¿Por qué cantamos?
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos
si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos
si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por qué cantamos
cantamos porque el río está sonando
y cuando suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino
cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos
cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota
cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta
cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.
El cisne cogido en vez de una oca
Un hombre pudiente criaba una oca junto con un cisne, no para lo mismo sin embargo. Pues a uno por su canto, a la otra para la mesa. Cuando le llegó la hora a la oca, que por ello había sido criada, era de noche y el momento no permitió distinguir una del otro. El cisne, cogido en vez de la oca, cantó una canción como preludio de su muerte y con el canto reveló su naturaleza y evitó la muerte.
La fábula muestra que muchas veces la música produce un aplazamiento de la muerte.
Fábulas. Esopo
“Un maestro explica cosas a los escolares, los poetas explican cosas a los adultos.” Esquilo
